Llegan las noticias de que Estados Unidos e Israel, en un ataque conjunto, han decidido bombardear Irán. Muchos son los motivos que dirán que tendrán para llevar a cabo la misión logística y militar que han llevado a cabo, tal y como llevan haciendo ya un tiempo atrás.

Quizás a alguno le pille desprevenido esto que está ocurriendo en el mundo, pero deben saber que esto es un movimiento más de un gran plan. O si lo prefieren, de un gran ciclo. Ese ciclo tiene un nombre y es Kali Yuga. El Kali Yuga es el cuarto ciclo cósmico descrito en el hinduismo, y es descrito como la era de la discordia, riña e hipocresía. Es el ciclo que se corresponde con la degradación moral, la pérdida de virtudes y el caos espiritual. Es el ciclo más oscuro de todos. Y como pueden presuponer, también es el fin de los ciclos que da comienzo a uno nuevo, el Satya Yuga.

"[…] el paso de un ciclo a otro no puede realizarse sino en la oscuridad […]" René Guénon

Mi intención hoy no es centrarme en hablar sobre el Kali Yuga o sobre la modernidad. Sino tratar de reflexionar a la luz del tradicionalismo qué es lo que sucede con la cuestión política material planteada en nuestro ahora. Mi intención, en esencia, es traer a nuestro ahora la Tradición, para que podamos hacer uso de ella para poder comprender qué es lo que estamos viviendo, y más importante, cómo afrontarlo.

Lo primero que he de decirles, a modo de advertencia, es lo siguiente: no hagan eco del sonar de aquellos que atacan con la ignorancia de la materia. Abran sus oídos, amplíen su vista, sean firmes en su andar para poder dar el salto hacia la eternidad de lo transcendente. En definitiva, la respuesta ante esta situación no puede provenir de las mismas lógicas materiales, sino que tiene que situarse en un plano superior. Solamente desde ahí podremos dar respuesta.

Decía el filósofo francés Gilles Deleuze que la tarea del filósofo era como la del ave rapaz, sobrevolar el concepto, para finalmente acabar por poner fin al vuelo en la concreción. Esta ha de ser nuestra actitud ante este y muchos más problemas como este. Y con esto, lo que quiero decirles no es que renieguen de la política en el sentido material del término, pues esta es necesaria para los planos inferiores. Lo que pretendo comunicarles es que existen otros planos a los que hay que atender, ya que estos son los que verdaderamente influyen en los inferiores. Y este es el caso ante el que nos encontramos.

¿Cuál es el papel de Occidente?

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán puede explicarse desde muchas ópticas: política, economía, religión, sociedades, etc. Y no digo que no sean elementos importantes a tener en cuenta, todo lo contrario. A lo que invito es a tener una nueva perspectiva, una óptica esotérica. Ese punto de vista que nos señala a los tejidos invisibles que conforman la realidad. Todo esto me sirve de pretexto para presentarles la pregunta que se me vino a la cabeza en el momento que leí las noticias sobre lo sucedido. ¿Cuál es el papel de Occidente en todo esto?

Oriente y Occidente son términos usados normalmente en política. Cada uno de ellos representa, al menos de manera ideal, una serie de valores que acompañan al vocablo. La propaganda político-histórica material viene a contar que Occidente es lugar de encuentro entre civilizaciones, imagen del progreso y del éxito. Mientras que Oriente es más bien todo lo contrario, representación de la degradación, de culturas fallidas y corruptas donde el mal acecha en cada esquina. Lo único que tiene salvación de Oriente es el lugar donde Occidente ha puesto un pie. Tengamos esto en mente a la hora de responder a nuestra pregunta.

Estados Unidos e Israel dicen a la población que tienen derecho a defenderse, y cuentan a Occidente aquello de que si hay que llevar a cabo una defensa de Occidente, ellos serán los pilares que sostengan dicha tarea. Inevitablemente hemos de acudir al maestro francés, quien en su obra La crisis del mundo moderno nos decía lo siguiente:

"Algunos hablan hoy de la 'defensa de Occidente', lo cual resulta verdaderamente singular, dado que es precisamente Occidente quien amenaza con arrastrarlo todo en el torbellino de su actividad desordenada y sumergir a toda la humanidad en su propia confusión." René Guénon, La crisis del mundo moderno

El globalismo como destrucción de la singularidad

Existe una narrativa asociada al islam que cuenta que paulatinamente, los musulmanes alrededor del mundo implantarán la Sharía, y por tanto acabarán con el resto de singularidades que componen el globo. Y yo les pregunto, ¿cuáles son esas singularidades? ¿Dónde se pueden encontrar? Si precisamente Occidente, con su globalismo, ha acabado por extraer y erradicar cualquier tipo de singularidad. Paseen por el centro de las capitales europeas, y luego vayan a las capitales asiáticas "occidentalizadas", se darán cuenta de lo que les digo.

Es más, si acaso se pudiera llevar a cabo una defensa de Occidente, únicamente podría provenir de Oriente. Ya que deben ustedes entender que, escapando de la lógica material, también existe un Occidente y un Oriente no material, y es hacia allí a donde debemos dirigirnos. Hubo un tiempo en que el Occidente material representaba el Oriente espiritual, tiempo de prosperidad y de crecimiento, que vino a menos precisamente por la modernidad.

El enemigo invisible

Yo le digo a ustedes, defensores del catolicismo y de la cristiandad, pregúntense el porqué de la secularización de la religión cristiana. Solo así entenderán quién es el enemigo, si es que acaso hay uno. Porque si lo hubiera, tal y como les decía anteriormente, no pertenece a este plano. Esto es un mero entretener, una realidad hiperficcionada que acabará por colapsar. Y habrá quien pueda resistir a dicho colapso, y quien, por desgracia, será arrastrado por las tempestades.

Porque sí, es posible imaginar un mundo distinto al nuestro. Lamentablemente Mark Fisher no pudo hacerlo, pero sí es posible imaginar el fin del capitalismo, y esa es nuestra tarea. Solo así debemos entender nuestro habitar, como una tarea esencialmente metafísica. Así debemos afrontar lo sucedido.

Puede suceder que haya una escalada militar, que dé comienzo a un conflicto bélico mayor, que haya otros países que intercedan, o incluso que la ONU intente poner remedio a toda esta cuestión. Y todo ello tendrá un sentido, sí, material y pragmático. Pero ustedes han de saber que nuestra sociedad ya es enferma, y que su destino no es otro que el de la oscuridad total. Pero solo allí es donde podremos hallar la luz que ilumine las tinieblas.

Como decía mi querido abuelo, con paso corto y vista larga. Para que el día que nos recojan, podamos estar preparados para decir alto y claro que merecemos el cielo.

Hasta pronto.